Degustación de cócteles y tapas mexicanas

¿Qué pasa wey? La pasada semana tuve el restaurante como un feriado, entre eventos y fiestas aquello parecía el auténtico Carnaval de Mazatlán. Pero hubo uno en concreto en el que lo pasamos padre, en una degustación muy picante de cócteles y tapas auténticas mexicanas para el gozo de unos amigos muy especiales elegidos a fuego: Cervezas Alhambra, Bimba y Lola, Clínica Ana Moreno, Duo Peluqueros, la diseñadora Nuria Mendoza, Teatro Alhambra de Granada y Planes Granada, entre otros.

Preparé el salón para la ocasión, en forma de «U», para que Pablo, mi gran Pablo y mi coctelero de confianza, pudiera elaborar sus mejores propuestas a ojos de una gentuza sin miedo a probar hasta la última gota de tequila. A su vez, Hugo, el auténtico chef mexicano, un gran tipo (en todos los sentidos), un vasto metalero de tatuajes pero elegante, gentil y estiloso al mismo tiempo, maridaba con inteligencia cada cóctel con una propuesta gastronómica a modo de tapa mexicana. Lo que viene siendo una explosión de sabor, color y texturas.

Desde mi trono de mimbre, más alejado del resto, pude contemplar agarrado a mi botella de José Cuervo cómo, pase a pase, los asistentes iban entonando y alegrando la noche:

De primero, Pablo elaboró una degustación de tequila en Caballitos Silver, Reposado y Mezcal, al que Hugo acompañó con un pescado al tikin xic. ¡Parecía que estuviéramos en el centro de Monterrey, wey!

De segundo, un Spicy Margarita con un taco de pez mantequilla al chilmol.

Los más tímidos, ya con dos tequilas, empezaban a tener otra cara… y otro color.

De tercero, un Cóctel Paloma con un taco de cochinita con xnipec.

A punto estuve de unirme a la mesa con los aromas de esa carne resaltada acompañada de los cítricos y el sirope de Agave del cóctel.

La cuarta propuesta, un Frozen Margarita Passion con una brocheta de cóctel de camarón. Se te está haciendo la boca agua, y lo sabes.

Para acabar, y como no podía ser de otra forma en mi casa, que también es la tuya, empezaron a jugar con fuego. Y nunca mejor dicho. Pablo y Hugo hicieron de las suyas y sacaron toda la artillería para dejar boquiabiertos a unos comensales ya difíciles de sorprender. Pero estaban en El Santo. Y aquí la sorpresa es nuestra insignia:

Fueguito Ahumado y taco de presa con mantequilla aromática y flameado con tequila. Echad un ojo más abajo:

La sensación general fue de entusiasmo y satisfacción. Tras 5 cócteles, muchos se fueron sin abrigos (si me estás leyendo, tengo el tuyo guardado), con un preocupante tono rojizo en la cara, pero ufanos, campantes y eufóricos como cuando eras niño al bajarte de tu atracción favorita.

Así acabó una noche inolvidable. Un día que repetiremos, seguro. Y que espero verte entonces por aquí. Invitado o invitada estás.

Yo seguiré en mi mecedora de mimbre, con mi botella, observando cómo disfrutáis de las degustaciones, eventos y fiestas especiales que preparamos con dedicación y mucho tequila en este lugar difícil de definir donde todo es posible: El Santo.